sábado, 25 de abril de 2009

Me levanté mal, pero me acuesto de maravilla

Hay días que una no se levanta ni para vegetar. 

Hoy ha sido uno de esos días. No me apetecía ni ser madre, ni ser hija, ni ser amiga, ni ser nada. Quería vegetar y algo que me entretuviera pero poco más. Si hubiera sido posible, habría cogido la bicicleta, como tantas veces, y me habría bajado a Madrid y el aire en la cara habría mejorado mi ánimo, sin embargo aún no estoy preparada para volver a una de mis pasiones.

Tampoco quería ni ir a hacer un poco de gimnasia. Me sentía anquilosada y con pocas ganas ni de estirarme, mejor dicho, tenía más ganas de encogerme que correr en la cinta, así que me fui en busca de una ducha que me quitara las telarañas.

Visto lo visto, decidí bajarme a Madrid y disfrutar de la Feria del Libro. Y cuando digo disfrutar, hablo de ir a mi aire, pararme horas ante Mondadori o Seix Barral, por ejemplo, por el simple placer de ver cada cubierta de libro, leer los títulos a ver si alguno me pide con pasión que me lo lleve a casa.

Me levanté temprano y llegué a la feria. Preparada para luchar contra la gente que anda por allí, intentando cargarte con bolsas, marca-libros, propaganda, etcétera, me puse la mochila por delante, para vigilar también las posibles incursiones de manos ajenas buscando mi monedero, y me dirigí a empezar el paseo de caseta en caseta.

Allá, sobre media mañana, en un alto que hice para conseguir un café, se me acercó un hombre de edad parecida a la mía, por su aspecto, y me preguntó si podría cambiarle para sacar de aquella máquina, una botella de agua. Es alucinante lo dulce que suena cualquier cosa en boca de un argentino. Además de no haber perdido esa forma tan elegante y tan educada de decir cada cosa, el acento dulcifica cada palabra.

Cuando me di cuenta, iba hablándome de escritores, novelas, autobiografías, narrativa, editores, etcétera. Era un auténtico diccionario, aunque su forma de relatarlo era tan como de andar por casa, que ese torrente de información era como un canto para mis oídos.

Siempre he dicho que lo que más me gusta en las personas, es la capacidad de enseñarme y para eso no se necesita ser catedrático, sino simplemente tener gusto por aprender, y haberlo hecho antes que yo para embobarme.

Creo que hemos comido un sandwich, creo que hemos bebido una cerveza light, y un café italiano, cortito e intenso, mientras me seguía contando cosas tanto de un libro, de libros publicados, de la dinámica de como se publica un libro y mil cosas más.

Alejo, ha sido un descubrimiento fantástico. No hemos hablado en ningún momento, excepto para intercambiar nombres, de nuestras vidas. Toda la conversación, a lo largo de horas, ha versado sobre todo el mundo de los libros.

Ha sido una experiencia inenarrable. Me ha "encocorado" esa facilidad que tienen los argentinos para utilizar un vocabulario amplio, extenso y bien usado. Es una gozada escuchar atentamente como adjetivan, como verbalizan con soltura cada cosa que quieren explicar pero pintado de un color que casi nadie, como ellos, puede hacer.

He comprendido muchas cosas, tantas que tengo que "listar y archivar" por orden, y, por la cantidad de horas que me ha dedicado, quiero creer que él también se encontraba a gusto. He hablado poco y contaba con la atención de Alejo en cada momento, esa forma de escuchar que pocas personas son capaces de demostrar, que no significa que sea mejor o peor que la de otras personas, sino simplemente que a mi me hacía sentir cómoda y hablar con naturalidad.

Hemos reído bastante, hemos pasado un día estupendo  y a media tarde, él tenía una cita y yo me he vuelto a casa.

Ya no me acuerdo qué me sucedía esta mañana. Tampoco recuerdo que me molestaba tanto de mis hijos, de mi casa y de otras cosas más. He vuelto nueva y no he comprado ningún libro.

He visto libros que me apetece leer pero hoy no era el día de comprarlos, hoy era el día de escuchar a Alejo, a saber cuando volveré a tener una conversación de horas que me parecieron minutos.

He llegado a casa y he pasado a leeros porque mi mente tenía una necesidad imperiosa de visitaros pero no quería hablar, quería conservar en mi mente ese acento, esa cordura, esa mente prodigiosa, esa claridad  y esa educación extrema que me ha parecido estupenda.

14 comentarios:

alma máter dijo...

Pues mira tu por donde, que te vas a la feria del libro, vuelves sin libro, pero has conocido a una persona interesante que te ha hecho pasar un día estupendo. Me alegro!!!

Me encanta cuando los planes se "trastocan" y lo inesperado resulta genial.

Un besote!!!

Magah dijo...

Hola Montse, no dudo cuan a gusto debe estar Alejo, no tenés nada que envidiarle, tus relatos son siempre una caricia fresca, aún en esos dias donde solo querés vegetar.
Ja ja no sabía como los españoles sucumbían ante nuestra forma de hablar, sí como nosotros sucumbimos a la de ustedes.
Me seduce enormemete escucharlos hablar, tienen una música exquisita a nuestros oídos.

Un gusto como siempre amiga

Chau- Bien Argentino

Magah

Isabel dijo...

Los mejores momentos, son los que surgen sin haberlos programado.
Un beso

Nuria Gonzalez dijo...

Y porque Alejo te ha pillado en tu día tonto; y porque tenía una cita, sino a estas horas todavía estarías embobada...
Los argentinos tienen un poderío con el uso de la palabra como nadie además le ponen esa melodía, que embriaga.

Pero mira por donde has tenido un día agradable niña de lo cual me alegro. Eso esta bien... para desconectar.
Besazos guapa

Dean dijo...

Pues yo me he quedado a medias; de qué libros hablasteis?, qué autores?, qué historias?, cuándo os veis de nuevo?, era casado?, soltero?, viudo?, separado?, te ha gustado para otros "menesteres" o sólo para hablar?. Contame...

Aspective dijo...

Felicidades. Una sorpresa, algo inesperado, un buen día, una buena conversación, algo diferente de lo que esperabas, y el día terrible se vuelve algo para recordar.
Un buen día. ¡Enhorabuena!

Stanley Kowalski dijo...

Es que los argentinos somos así, casi irresisitibles!! JAJAJAJA!!!!
Y nosotros morimos de amor por como hablan ustedes!!
Por ejemplo, a mi me encanta: Qué morro tienes, niño!!
O "Y eso?", y también "a su aire".
Hay otras que me fascinan, pero ya son un poco más fuertes. . .

BESOTES HERMOSA Y BUEN DOMINGO!!

María Marín dijo...

No hay nada mejor que una buena conversación, un buen interlocutor y una buena terraza. Alivia cualquier bajón. Tienes razón en eso de aprender de todo el mundo, cualquier cosa que quieran enseñar yo siempre aprendo, porque todo el mundo aporta, aun sin darse cuenta. Me alegra que te hayan arreglado el día.
Besos.

Vir dijo...

Hola wapa!!!

Es genial cómo puede llegar a cambiar un día. Yo, cuando me levanto mal, siempre pienso que nada podrá hacer que pueda ir a mejor. Y si sucedes es como un maravilloso milagro...

¿Feria del Libro? ¿Dónde? Igual han montado cositas con lo del día del libro,no? Porque la feria, la del retiro, la tengo muy controlada, ;)

Alejo... es un buen nombre, me gusta su color...

Mil besos!
Vir

José Manuel Beltrán dijo...

¡Bueno, eso ha sido un sábado, sabadate..". Una ducha recién; ánimos de perderse; un primer y segundo plato exquisitos y....de postre degustar el fin del día que, por no estar ni preparado, ha resultado más refrescante que la ducha inicial.

Al fin y al cabo, será que no tienes libros en casa para leer y releer.
Un besito, corazón.

Naida dijo...

Me alegro mucho de que el día te haya dado la vuelta de esa manera. Es que en realidad nunca sabes que te vas a encontrar a la vuelta de la esquina...

¿Se volverá a producir otro encuentro? brfff que chafardera soy jajajaja

Besos!

Montse dijo...

Me parece que, para los que quieran pensar que habrá algo más, fue esas cosas que pasan en la vida pero no tienen nada que ver con relaciones sentimentales.

Besitossssssssss y gracias por vuestra visita y comentarios

Mary Lovecraft dijo...

Qué bella sensación Montse, y la transmitiste de maravilla.
Pues me alegro muchísimo de que tu día negro se convirtiera en un arcoiris. Así te lo mereces y así el destino quiso que fuera.

un beso grande!!

Sarinha dijo...

Estas situaciones espontáneas son las que dan vida a la rutina. Curiosamente en estos días también se ha cruzado un argentino en mi vida... Un besito!!