Un cajón de sastre donde poner todo lo que me llame la atención, ya sea escrito, en imágenes o en vídeo, esperando que lo disfruteis tanto como yo.
jueves, 8 de octubre de 2009
El Oso y El Madroño se ve, claro que se ve Doñito
jueves, 1 de octubre de 2009
2016 Madrid será sede olímpica
jueves, 12 de febrero de 2009
El cielo de Madrid, el F18A y las 4 torres, quién da más?

Si pincháis sobre la foto se ampliará y se ve mucho mejor.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Una de mis "vistas" favoritas

Tanto es así que habiendo una carretera que circunda El Escorial para evitar los atascos por el centro, yo sigo haciéndolo para no perderme ni una vez su maravillosa vista.
jueves, 17 de abril de 2008
Las murallas de Madrid
Madrid, cuando se llamaba Magerit y era habitada por los musulmanes, estaba rodeada de murallas. Medían entre 3 y 5 metros de altura y cada 20 metros, más o menos, disponía de torres de vigilancia. Actualmente se pueden ver, por frente a la catedral de la Almudena, bajando por la Cuesta de la Vega, además de restos de viviendas árabes, un largo tramo de dicha muralla. Como curiosidad, en este espacio, ahora llamado el parque del Emir Mohamed I, todos los veranos se convierte en un teatro al aire libre que dispone de restaurante, una zona para disfraces, otra para quiromancia, lectura de manos, etc., en ocasiones puestos para venta de artesanía y animación. Aún recuerdo el primer año que fui, embarazada de mi hija Belén y la animación consistía en monstruos, animales (personas disfrazadas a tal fin) enjaulados, y actores encarnando a diversos criminales conocidos.
Al pasar por el pasillo de entrada, en un recodo y temiéndonos que nos iban a asustar, iba con mi amiga Raquel también embarazada, preparadísima para el típico susto de alguno de los actores allí presentes. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando a nuestra espalda y desde una de las jaulas, salieron dos garras que nos cogieron por la espalda. No parimos allí de milagrito. Los propios actores se asustaron sólo de ver nuestras caras y "soportar" nuestros alaridos.Nos sentaron rápidamente antes que el numerito fuera mayor y el parto inminente. ;-) :-)
Pero volviendo al tema de este comentario, lo llamativo de las murallas, bien sean las árabes o las que posteriormente, en el siglo XII, reconstruyeron los cristianos, es la cantidad de sitios “extraños” donde se pueden contemplar.
Yo, que tengo la suerte de ir de vez en cuando a cenar por la zona de la calle de El Almendro, he visto, al bajar a los baños, restos de dichas murallas o viviendas que se conservan, pero hay otros muchos sitios donde verlas.
Empezaremos por el parking de la Plaza de Oriente. Se accede a dicho parking por unas escaleras que están frente a la “Botillería del Café de Oriente”, aunque en este mismo local, si uno baja a la planta sótano, en el suelo de uno de los salones, protegido por cristales, podremos ver las bases de la muralla árabe.
Pero sigamos con el parking. Al acabar de bajar las escaleras, giramos a la izquierda y caminando entre 50 o 70 metros (perdón pero soy malísima con las medidas), se llega a la altura de la plaza de aparcamiento nº 42. Veremos que, protegida por un cristal, hay una torre de vigilancia árabe del siglo XI.
Si vamos a la Plaza de Isabel II, metro de Ópera, hay un local de la cadena Foster’s Hollywood. En su comedor del sótano, al lado de los servicios, hay otra parte de la antigua muralla sin cristal.
Hay más sitios donde poder ver dicha muralla. Una de ellas está en la calle Mancebos nº 5. Detrás de una reja de hierro se ve perfectamente una parte de la muralla, en este caso, cristiana. Y en la calle de la Cava Baja, en los números 10 y 30, llamando al “telefonillo” a cualquier vecino (abren sin problemas), se accede al interior del edificio donde existen más restos. En el caso del número 10, se encuentra al fondo de la entrada bajo un cristal. En el caso del segundo, Cava Baja nº 30, al traspasar el patio interior se encuentra uno de los más grandes que se pueden observar, al menos que yo conozca.
Espero que la gente se anime a visitar la muralla de Madrid aunque sea por “tramos”, bien sea tomando una hamburguesa, bien tomando un café, bien aparcando el coche o conociendo vecinos de Madrid y su hospitalidad.
jueves, 10 de abril de 2008
El Ratoncito Pérez
El Padre Coloma recibió el encargo de la Reina María Cristina, de crear un cuento para aliviar los “sinsabores” de su hijo Alfonso, futuro Alfonso XIII, que era un “milindres” a causa de su salud delicada y lo consentido que estaba por su madre, así que cuando le cayó el primer diente, tragedión de los gordos.
El Padre Coloma creo un cuento en el que Rey Buby I (apodo puesto por la reina a su hijo) pierde un diente y lo deja bajo su almohada con una carta para el Ratoncito Pérez.
Al llegar el ratón bajo la almohada, Buby le pregunta si le puede acompañar y el ratón introduce su cola en la nariz del niño que estornuda y se convierte en ratón. Ambos van a la calle del Arenal nº 8, donde existía una pastelería llamada “Carlos Prast” y tras una montaña de queso gruyere, vive el ratoncito. Su hogar es una caja de galletas marca “Huntley” (la preferida de Alfonsito). Después de conocer a la familia del ratón y pasar un tiempo con él (para no alargar aquí demasiado el cuento), le acompaña a la calle Jacometrezo a llevarle a Gilito, hijo de una familia muy pobre, una moneda de oro a cambio de un diente caído. Buby se queda muy impactado y olvida el regalo que le dejó a él, una medalla con el Toisón de Oro. Buby, le pregunta a su madre porqué existen tantas injusticias a lo que la reina le contesta: “Buby, tu eres el hermano mayor, en eso consiste ser rey, y debes cuidar de tus hermanos pequeños para que no carezcan de nada”.
Así que todo aquel que quiera ver el recuerdo del cuento no tiene más que pasarse por la calle del Arenal nº 8 y verlo.
