Pues si, hacía mucho que no ejercitaba yo este gusto por los cuentos de prinZesas tontas, aburridas y sobre todo soberbias. Más que prinZesas, deberían ser las brujas de los cuentos, pero así soy yo, me gustan los cuentos al revés.
Cualquier parecido con la realidad, recordad que es pura coincidencia, que "PARA NADA" me baso en la vida de ninguna PRINzESA.
Érase una vez una prinZesa llamada Alegría con "Z", que clamaba a los cuatro vientos su desazón por no poder llevar una vida normal, algo absolutamente estúpido porque todos sabemos que su vida es de cuento, por eso los cuentos los protagonizan prinZesas. Sin embargo, nuestra prinZesa añoraba ir al Carreflux, llevar a las niñas al parque y, no sólo eso, sino que había adoptado la manía de salir con su mamá de compras, por ejemplo pondría yo, así un "suponer", a Mango, quizás la que está en Orense esquina a Raimundo Fernández Villaverde en Madrid???? Pues eso, puriquita suposición. Claro que como es una prinZesa salía "embutida" con un pañuelo, coleta y unas gafas que le llegaban casi hasta el cuello, como para pasar desapercibida. Ay criatura!!!!!
Esta prinZesa, que había "agotado" a bastante personal de protocolo por su soberbia, sus pocas ganas de aprender y su prepotencia porque tenía a su prinfelipe agarrado por los mismos "colondrillos", y no quería seguir las normas que en ella se exigen.
Ella siempre quería quedar por encima de todo y dejar claro que era una prinZesa como no hay dos. Ella la "más de las mases".
Aún se recuerdan sus constantes peleas con los miembros de protocolo cuando la pedían, una y otra vez (y llegaron a millones de veces) que no "cuchicheara" al oído de su prinfelipe porque además de quedar mal, era de mala educación pero "que si quieres arroz, Catalina".
No era la primera vez que su prinfelipe la había tenido que coger el brazo porque en el momento protocolario de sonar los himnos, ella había hecho ese gesto tan feo de acercar la mano al oído de su prinfelipe, para contarle alguna cosa. Lo de la mano, era por el pánico que tenía a que cualquier especialista en lectura labial le "tradujera" las tonterías con las que martirizaba constantemente a todo quisqui.
Había prohibido que los periodistas se dirigieran a ella, debía ser ella la que se acercara y entonces se podía intercambiar cualquier estupidez, porque más allá no va, no se sabe si porque no da más o porque se reserva para soltarlo en privado a sus nuevas amistades. Esas amistades que alejaban constantemente a su prinfelipe de sus amigos de toda la vida, incluso de sus hermanas que estaban hasta el mismísimo moño de la pretenciosidad, velo que usan los ignorantes pedantes para ocultar su ignorancia.
En su palacio llamado "La Revoltosa", como la famosa Zarzuela, se pasaba el día mareando a todo dios. Se hacían plegarias para encontrarle algo que hacer, por parte de unos, y por parte de los encargados de "entretenerla", no sabían ni donde mandarla. Dicen que es el hogar del mundo donde más velas hay puestas a San Judas, abogado de lo imposible, a ver si se logra sacar algo de provecho de la prinZesita.
Aún se recuerda cuando el prinfelipe iba al colegio, donde ahora va su hija mayor, y la normalidad era absoluta. No había que ir con el D.N.I. en la boca, prohibir en todo el colegio los móviles, y hacer firmar contratos a los padres del resto de alumnos que estudiaban con la primogénita de absoluta confidencialidad.
Precisamente un día, yendo a Mango para "chafardear" un poco qué había, me encontré con 4 armarios roperos, vestidos de escoltas, y una cosa mínima, como de una talla 30, con las piernas torcidas como si le faltara el caballo enmedio, volviendo locos a todo el personal de la tienda, total para comprarse dos chaquetas, porque todo lo queda enorrrrrrrrrrrrrrrme, y, le sonó el móvil. La contestación fue: ahora no te puedo atender porque estoy en público.
Querida prinZesa, las prinZesas siempre están en público y, es más, lo están porque les pagamos para ello, así que te aconsejo, porque la república cada vez está más cerca, que sonrías más, que te dejes de tonterías, porque el pueblo es muy sabio y hay un refrán que te va, que ni pintado. Dice así: A LA QUE NUNCA USÓ BRAGAS, LAS COSTURAS LE HACEN LLAGAS.
Y colorín, colorado, este cuento es el de nunca acabar, porque esta prinZesa nunca parará de dar que hablar, mientras entona por las esquinas de palacio, que quiere ser una mujer normal, llevar a sus hijas al parque e ir a comprar al mercado.
P.D. ¿Cuántos diplomáticos españoles han pasado por las garras de la prinZesa? Puffffffffffffff ¿Porqué después de "sufrirla" un tiempo se les premia con una embajada? Pufffffffffffff
P.D.2.- Mi muela murió, mi alegría se fue!!!, casi como la canción. Ya estamos en tratamiento y nos vamos encontrando mejor aunque tenemos mucho trabajo. Claro que el jueves nos vamos de comidita con un amigo y voy a tener que pedir que me pasen "el foie con reducción de módena" por la turmix, jajajajaja. (Me encanta reírme sin que me duela la boca!!)