miércoles, 6 de mayo de 2009

Toy muuu tiennnnna, ya lo sé Ö¿Ö

martes, 5 de mayo de 2009

lunes, 4 de mayo de 2009

Historia en "El Bloggercedario" (me auto-copio)

La falta de tiempo y una escasez inmensa de imaginación, me lleva a volver a poner otra de las entradas que me ha tocado en el Bloggercedario,

En este caso, Sarinha de "Caffe Latte", me dejó la frase: Una película que ya me parecía haber visto

Y aquí está el resultado!!!

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Sonó el despertador y le habría pegado un tiro. Había pedido permiso a Vassili para solucionar un tema del colegio del niño y me dio permiso. Vassili sabía perfectamente que al ser española tenía que tener mucho cuidado. El trato era diametralmente opuesto al que tenía con sus compatriotas.

Me tomé la cafetera completa después de una ducha que terminó con un chorro frío a ver si conseguía mantener los dos ojos abiertos a la vez.

Estaba harta de ese trabajo. Hoy pondría las cosas claras. Llevaba tres días ejerciendo de prostituta y ahora podía decir que no había nada más degradante para una mujer que acostarse con un tío por el “artículo 33” como decía mi jefe, cada vez que no le parecía propio decir que “por cojones”.

Me vestí  con un vaquero y una sudadera. Me puse unas botas y cogí la mochila para dirigirme a la comisaría. Tenía que tener mucho cuidado para que nadie me siguiera, así que sabiendo que el briefing era a las 10, salí caminando a desayunar, con sumo cuidado para ver si Vassili había mandado alguien a seguirme. Siempre que alguien pueda seguirnos, es mejor, como nos decían en la academia, ir andando. Los escaparates son excelentes aliados. Siempre hay un autobús al que subirse o una estación de metro para entrar y salir, incluso hacer transbordos para despistar a tu perseguidor.

Salí con el pelo suelto y aún empapado. Si alguien andaba tras mis huellas, en cualquier momento, quitándome la sudadera y recogiéndome el pelo, pasaría a tener otro aspecto.

Por fin llegué a la comisaría y después de saludar a mis compañeros, me dirigí a la sala, en el preciso instante que entraba el comisario para el briefing. Cuando terminó, nos quedamos los que estábamos inmersos en la “operación matriuska”.

No había terminado de cerrarse la puerta cuando me dirigí a Carracedo, el comisario. No podía más, no podía seguir fingiendo que me gustaba la prostitución. Incluso el día anterior un cliente había exigido que no utilizara preservativo y aquello era mucho más de lo que un comisario podía pedirme.

Carracedo nos informó, aprovechando que me contestaba, que la redada sería aquella noche. Exactamente a las 12 en punto,  un grupo de operaciones especiales (G.E.O.), con base en Guadalajara, junto a todos nosotros, llevarían a cabo el asalto aprovechando que llegaban los jefes de Vassili. Me agradeció todo el empeño y buen hacer, prometiéndome que sería recompensada como merecía. Igualmente me aseguró que los mejores profesionales se harían cargo de un chequeo intensivo en mi cuerpo para detectar, a tiempo, posibles inconvenientes al haber estado poniendo en riesgo no sólo mi vida, también mi salud.

Nadie quiso ni recordar que la anterior ocasión en la que intentamos coger a Vassili y su banda, murió Peón. Peón había sido mi peor pesadilla y mi mejor amigo al tiempo. Peón me había acogido bajo su manto de sabiduría, esa que dan los años y los palos, y se convirtió en  mi mentor y defensor a partes iguales, regalándome “chorreos” constantes para hacer desaparecer mi condición de novata. Puso mucho empeño y yo me aburrí de “sufrirle”. Me convirtió en una buena profesional y ambos pasamos a ser buenos amigos, de esos que incluso duermen juntos con la seguridad que nada va a pasar que no sea dormir.

Cada vez que miraba a Vassili me daban ganas de estrangularlo por haber descuartizado a Peón, pero ya habría tiempo. Éramos muchos los que teníamos ganas de poner a Vassili en su sitio pero yo tenía, de forma tácita, el primer puesto para darle la primera patada en los huevos.

Fui al colegio de mi sobrino, mi hermana me había dado cobertura con el tema por si acaso me estaban vigilando. La directora salió a acompañarme a la puerta y nos despedimos con un apretón de manos.

Estaba ahí. Sergei no me quitaba ojo pero yo me hice la loca. Me dirigí, bajo su atenta mirada, al metro y salí en una parada antes de mi destino. Entré en una mercería donde adquirí unos nuevos tangas, y un liguero rojo que me parecía francamente repulsivo pero, tras el escaparate, Sergei se relamía, así que mi elección debía ser la correcta.

Por fin llegué a la casa donde vivíamos hasta que llegaba la hora de trasladarnos al club. Al entrar Vassili me miró con cara de asesino pero tras de mí, Sergei debió hacerle alguna seña y me dejó subir al piso superior donde todas disponíamos de un “cuchitril” para tener nuestras pertenencias.

A las 6 ya estaba preparada con mis recientes adquisiciones que se transparentaban bajo la ropa escasa y blanca que llevaba puesta. Mi maquillaje habría horrorizado a los actores de la Casa del Terror, sin embargo a los clientes les gustaba.

Cuando todo acabara, iba a disfrutar de spa, limpieza de cutis y algún alivio más para mi maltrecha piel.

A las 11 empecé a tener un “remusguillo” en mi estómago, se acercaba la hora fijada. Ya había hecho 2 servicios, uno de ellos con un compañero, con el que tuve que sobreactuar porque las cámaras en los reservados funcionaban todo el tiempo. Con señas me advirtió que ya estaba todo el equipo desplegado en torno al club. Aquello me animó y cuando bajé a entregarle el dinero a Vassili, llevaba una sonrisa pintada en el rostro que el ucraniano interpretó como que aquel servicio había sido un éxito. Aquello para él significaba que se haría cliente fijo y nos veríamos a menudo. ¡No sabía él como iba a soñar con mi cara!

Faltando cinco minutos para las doce, Vasiili me pidió que subiera con él a su habitación. Aquello me extrañó, normalmente elegía a Irina para sus devaneos, pero no era el momento de protestar así que con una sonrisa inmensa me dirigí, sin demora, a su habitación. Al entrar me preguntó si me había lavado bien después del último servicio. Le mostré mi pelo púbico para que viera que estaba suave y brillante y aprovechó para empezar a mordisquear el liguero mientras yo acaba de quitarme el resto de la ropa, exceptuando los tacones y el sujetador, a los clientes hay prendas que prefieren dejar o quitarlas ellos.

Se puso a horcajadads sobre mí en el mismo momento que se oyó el estruendo y antes de que les diera tiempo a llegar hasta mí, Vassili descargó su arma en mi vagina. Fueron dos tiros, el tercero no dio tiempo porque yacía muerto sobre el suelo de la habitación gracias a la intervención de un tirador experto de los Geos.

Fue un suplicio el traslado en la ambulancia, el dolor era insoportable y el constante manar sangre entre mis piernas, acabó con todos los apósitos y sábanas que llevaban los efectivos del SAMUR.

Al entrar en La Paz, Carracedo apareció a mi lado como por arte de magia. Cogió mi mano y comenzó una letanía de frases cariñosas y llenas de fuerza para que mi ánimo ayudara a la labor médica. Me iba hablando de la condecoración que había ganado por “sus cojones”, las vacaciones que iba a disfrutar donde yo quisiera a costa de los fondos reservados y, mientras, yo  notaba que su voz se iba alejando, cada vez me costaba más distinguir sus arengas.

Lo último que recuerdo fue a un médico decir: “Se nos va” y en mi cabeza apareció la imagen de Vassili muerto. Habíamos conseguido desmantelar aquella banda del Este que estaba metida en tema de drogas, trata de blancas, armas, robos con fuerza y un sinfín de delitos que permitirían encerrarlos por mucho tiempo antes de extraditarles. Era como una película que ya me parecía haber visto.

En aquel momento apareció Peón. Me dijo que mi tiempo se acababa pero que no tuviera miedo, él, personalmente, me llevaría de la mano. Le dije que quería adecentarme y que con el dolor no podría dar ni un paso pero Peón me miró con tanta ternura que me dejó extasiada. Me prometió que nos iríamos dando un paseo, que estaba preciosa y que no temiera al dolor porque ya no existiría.

Y así fue. De la mano salimos de aquel quirófano, mientras un médico certificaba mi muerte.  

domingo, 3 de mayo de 2009

Mamolina

Hola mamolina: (te encantaba porque decías que era la fusión de mama y moly, tu apelativo familiar)

Cada día me resulta más duro verte porque te miro a los ojos y van perdiendo capacidad para recordar.

Nada de lo que te diga aquí sería nuevo para ti. Tuvimos la suerte de hablar, antes de que esa asquerosa enfermedad te robara los recuerdos y la memoria, y "nos pusimos al día".

Recuerdo que me dijiste que te sentías orgullosa de mí por todo lo conseguido, mi fuerza y que con el paso de los años cada día me parecía más a ti, físicamente, aunque era muy cariñosa algo que tú no habías sido nunca.

Mamolina, tu cariño lo sigo sintiendo cerca, no siempre se puede esperar recibir lo mismo que se da. Incluso hoy, esa sonrisa al verme llegar y decirle a todo el mundo que iba tu hija, es mucho mejor que todo el cariño del mundo, sobre todo porque tu enfermedad te ha quitado el recuerdo de tus nietos, pero aún no ha podido con el mío.

Te acuerdas de nuestra frase mágica que yo he transmitido a mis hijos??? Pues hoy es para ti. No olvides ni un solo segundo lo mucho que te quiero.

miércoles, 29 de abril de 2009

Y yo también

Sólo unas palabras para solidarizarme con todos los internautas europeos que vemos afrentados nuestros derechos por 400 minguirrangas que están en la C.E., tal y como ha explicado fenomenalmente nuestra amiga Tashano en cualquiera de sus blogs. Yo pongo el enlace a "Le Boudoir" y digo que estoy hasta las narices de que nos toquen las "idem-eadem-idem" cuando no tienen nada mejor qué hacer.

Machista pero con gracia

Gracias Raquel, porque el vídeo, exceptuando el punto machista, tiene mucha gracia.

Espero que os haga, al menos, sonreír

martes, 28 de abril de 2009

Alucino en colores y nunca mejor dicho

Mi socio José Antonio me ha pasado este vídeo y aún no me he repuesto de la sorpresa.

Espero que os guste.

La ley del embudo y la espumadera.

Ayer hice un comentario, entre amigos, sobre un anuncio de televisión que había visto de "soslayo" en el que se anuncia un producto "milagro", ahora que mi amiga Techa ha sido destituida por la ministra de Sanidad, como Directora General de Farmacia, y que se fijó, entre sus metas, acabar con estas historias, aunque el fracaso fue rotundo porque mientras esas páginas web no estén localizadas en España no se puede ir contra ellas.

Pero a lo que iba. Como contestación a mi comentario, me hablaron de un "localizador de móviles", sin permiso, sin nada de nada, que se anuncia con todo descaro en televisión. Yo alucino en colores, pero con fuegos artificiales incluidos. ¿Quién es cualquiera para invadir mi privacidad y saber donde estoy yo, si yo no quiero que nadie lo sepa? Me parece patético además de kafkiano, que se permita esa intromisión tan abusiva en nuestra vida privada.

Hoy he llegado al despacho y se me ha ocurrido buscar en San Google, y además de los consabidos chistecitos que acaban enseñándote una foto de una pareja en pleno "refocile", hay hasta empresas con las que contratar para que vigilen a todos los trabajadores.

Entre esto y el que te manda, si le envías un sms a su móvil -al que yo no voy a hacer publicidad porque me parece el colmo de la estupidez- donde están los controles para que, en vez de retirar de la calzada a toda esa gente que se bebe hasta el agua de los charcos y se "esnafra" contra cualquiera y le da igual matarse, matar a otros o cambiar su vehículo por una silla de ruedas, se le avise por donde puede ir sin que se le pare y se puedan matar a más inocentes con los accidentes.

Me parece que hay cosas en este país, a mi el resto me la pela, que se nos han ido de madre, de padre y del tío Sisebuto.

Se nos llena la boca de hablar de libertad pero la básica, la de andar por la calle, la de todos los días, la elemental, la tenemos apolillada.

¡Cuánto nos gusta salir a manifestarnos y pedir cosas, en aras de la libertad, y a la media hora "si te he visto, no me acuerdo"!

Somos cotillas por naturaleza y jamás dejaremos de hurgar en vidas ajenas, pero ojo!!! que no me toquen la mía que eso es pecado de lesa humanidad.

Aquí se demuestra claramente que nos encanta aplicar la ley del embudo (lo ancho para mí y lo estrecho para los demás) y la de la espumadera (yo me cuelo por uno de los agujeros y el resto que no pasen y les devoren). En resumidas cuentas que como hablar es gratis, la fuerza se nos va por la boca, sobre todo cuando se trata de los demás.

Estas historias me sublevan. Estos ataques a las libertades más elementales y a mi derecho a mi propio espacio, al que puedo dejar entrar o no, lo decido yo a mi absoluta conveniencia no 4 harapientos que hacen negocio a costa de pisotear a los ajenos sin que nadie haga nada.

Y me se puede gritar eso de : "Heil Montse" que no me oxido al contacto con el jabón y el agua, jajaja.

Postdata.- Leo vuestros comentarios y de lo que hablo no se trata de llamar a Movistar o Vodaphone, etcétera, no. Mandas un sms, a una empresa rara, como si fueras a bajarte un tono y te dicen donde está tu novio o tu prima Etelvina o el propietario del móvil que pidas, sin consentimiento ni leches.